Adryana Palomino Escrito por  - 203 Views

Carta de despedida para mi amada hija perruna “Luna Fernanda”

¿RECUERDAS CUANDO NOS CONOCIMOS?
Pasaste por mi lado en aquella veterinaria y yo ni siquiera te miré, pero cautivaste a uno de mis hermanos con el que iba aquella vez para enterrar a un gatito que pertenecía a mi abuela. Mi hermano le preguntó al veterinario a quién pertenecías y el doctor le dijo que te habían abandonado sus dueños pero que habías llegado desorientada, nerviosa y golpeada, así que mi hermano le preguntó que si te daban en adopción y él le respondió que sí, sólo con la condición de que tenía 8 días para operarte, ya que la gente inescrupulosa muchas veces cogía a los perritos para negocio, sacarles cría y luego abandonarlos.
Mi hermano se acercó a mí y señalándote dijo que parecías graciosa y tierna y que te llevaría para regalársela a mi abuela ya que acababa de perder un gato al que quiso mucho, yo sólo te miré y sonreí, pero no pensé en más que llevarte donde la abuela para consolarla.
Tras 8 días de estar en casa mi abuela te llevó a operar, te tuvo unos días más, pero un día llegue a su casa y vi que tú estabas acongojada y no te noté bien, así que pregunté por qué estabas así y mi abuela respondió que parecía que estabas enferma y que era muy raro que no ladraras, le dije a mi abuela que te llevara al veterinario y te comprara medicamento, pero dijo que no tenía plata para todo eso, entonces tomé la determinación de llevarte a mi hogar.

COMIENZA TU VIDA A MI LADO
Para esa época vivía con tu hermanito y tu padre humano, recuerdo que cuando llegaste a casa tu hermanito se puso muy feliz y desde el primer momento te amó. Decidí entonces empezar desde el principio así que regresé a la veterinaria a pedir tu edad, nombre y todos tus antecedentes para saber cómo podía proceder en tu crianza. El veterinario dijo que te llamabas Luna pero que era necesario cambiarte el nombre para ayudarte a olvidar tus traumas, también me comento que tenías dos años, aunque creo que tenías más, que eras de raza schnauzer y de pelito no muy fino ya que eras enrazada posiblemente con pedigrí y chandita, así que pensé que tus padres perrunos podrían haber sido la dama y el vagabundo (jajaja) y que ellos por su fama habían tomado la decisión de abandonarte, pero para mí eras perfecta, grisácea, con ojitos coquetos, delgada igual a mí y picarona. También el doctor me comentó que eras muy tranquila pero que posiblemente tenías un trauma muy fuerte porque no ladrabas y sólo te escondías bajo las mesas. Le pedí entonces un chequeo general y medicamentos para cuidarte en casa junto con tu hermanito y papá humano.
Comencé a pensar en qué nombre ponerte, pero mientras los inventaba y te llamaba con diferentes nombres tú ni te inmutabas, solamente al decirte Luna me mirabas, así que me dije… voy a dejarte ese nombre, pero te pondré un segundo y decidí ponerte el segundo nombre de tu padre humano, así que quedaste “Luna Fernanda” alias “Lunafer”. Cuando me ponía brava te decía Fernanda y tú ya sabias cuando yo lo estaba, pues de boba nunca tuviste un pelo, duraste casi dos meses sin ladrar y mi abuelo decía que eras muda, pero yo sabía que con las terapias y nuestro amor pronto volverías a ladrar y dejarías también de esconderte bajo las sillas del comedor.

TU PRIMER CUMPLEAÑOS
El 18 de agosto de 2009 fue tu tercer año, o sea tu primer cumpleaños con nosotros, hubo una gran fiesta porque ya te habías adaptado a mí y a todos en casa, así que decidí comprarte una torta, ponerte bombas y serpentinas, comprar sorpresas e invitar a unos cuantos amigos perrunos para que la pasaras, ¡bomba! Estuviste feliz, sabías en ese momento que te estaban festejando tus cumpleaños, pues tu carita lo decía todo, rozagante, jadeabas, correteabas con tus amigos, se comieron toda la torta, hicieron pipí en mi piso de madera, abrieron a mordiscos las sorpresas que devoraron en un segundo y ladraron por doquier.
Tu siguiente cumpleaños conmigo fue igual sólo que en otro apartamento, pero eso no importaba porque viviste todos los trasteos con emoción junto a mí. Y ya los próximos cumpleaños algunos fueron con torta y otros con detalles.

VIAJES INOLVIDABLES
Dos veces viajaste con nosotros por más de 10 horas en carro, jamás te mareaste pero sí te cagaste una sola vez, tal vez no aguantaste y decidiste en una de las paradas no avisar y hacerte en tu camita dentro del carro, así que las siguientes horas tuvimos que aguantar el olor que quedó impregnado en el carro porque ni abriendo las ventanas se iba el olor.
En uno de aquellos viajes un 31 de diciembre decidimos pasarla en una finca en los alrededores de Cali y allí por ningún motivo dejaban meter, ni dormir a sus perros dentro de la casa, así que por consiguiente tu tendrías la misma restricción, por esos años tu dormías en medio mío y de tu papá humano, eras muy consentida, estabas humanizada y era obvio que por ningún motivo te dejaría dormir sola en el carro y mucho menos con ese calor, así que decidimos quedarnos contigo dentro del carro y mirando toda la noche las estrellas pasamos aquel 31 juntos. Yo sabia que todas las miradas y habladurías serian en contra mía y dirían que estaba loca pero cuando se ama una cosita peluda como tú, no existe el qué dirán, ni cómo te tachen.
Pasaste fiestas de fin de año junto a mí, cumpleaños de la familia, navidades, viacrucis en semana santa y mis tres matrimonios con tú mismo padre humano donde tuviste tus respectivos vestidos de pajecita.

SIEMPRE EDUCADA, OBEDIENTE Y AMOROSA
Desde que te adopté comenzaste a acoplarte a mí y entendías perfectamente cuando estaba feliz o brava, tanto así que cuando estaba de mal genio, sólo te arrunchabas en tu cama y esperabas a que te diera una señal para volver a la cama conmigo. Cuando te llevaba de visita donde mis amigas, te colocaba entre mis piernas y ahí te quedabas quietica hasta terminar mi visita, jamás te orinaste o hiciste algún daño en ninguna casa que visitamos. Eras obediente te orinabas justo donde siempre dejaba el periódico para recoger; sólo unas cuantas veces hiciste en la madera, pero talvez fue por llamar la atención o porque eras extremadamente consentida. Cuando te tenía que dejar en guardería, le pedía a los doctores que te consintieran mucho y que te dieran en la mano la comida porque sabía que no comerías sola, pedía que me enviaran fotos y te llamaba permanentemente para saber como estabas, tal vez por eso no me gustaba viajar y por lo intensa nadie te quería cuidar. Eras tan juiciosa que ni siquiera los truenos, el timbre o los pequeños temblores los sentías, con tu padre humano nos reíamos pensando que, si se entraba un ladrón a casa, tú lo saludarías y talvez le darías la bienvenida porque eras tan amorosa que a todos repartías amor. Odiaste siempre la pólvora y temblabas demasiado, así que dormías justo al lado de mi cama, sufrías de asma y tenías tu propia inhalocámara para tu salbutamol, buscabas pelea en cualquier lado y luego salías corriendo tal cual como uno de tus tíos (jajaja), tenías tus propias bufandas, ropa para lluvia o sol, tus disfraces eran especiales, odiabas ponerte botitas en las patas y alguna vez intenté que dijeras mamá en tu lenguaje. Muy pocas veces te enfermaste y sólo dos estuviste hospitalizada, una de ellas porque una garrapata de uno de tus pretendientes te la pegó y casi te mata con una “erliquia”, cosa que con el tiempo se te quitó, sufrías de alergias pero con cremas te curabas, cambiaste de comida unas cuantas veces porque tu estómago era un poco delicado, viviste una vida de rica sin algún día esperarlo y fuiste feliz mientras estuviste conmigo, eso era lo que decían tus ojos cada vez que me mirabas.

ANÉCDOTAS INOVIDABLES
Recuerdo hace unos cuantos años que tu padre y yo teníamos que trabajar, nos habíamos encontrado una mañana, al sacarte al parque, un pajarito al que llamé coffy, así que lo dejamos en una cajita con agua y comida en casa y tú te quedaste allí durmiendo, cuando volvimos encontramos las plumas de coffy por todos lados, tú la habías sacado de su cajita y habías jugado con ella por toda la sala hasta matarla sin querer queriendo , eso fue lo que pensamos, yo me puse tan brava que te di dos palmadones y esa noche cerré la puerta de la habitación, con tus uñas y tu chillido de arrepentimiento pedías que abriera la puerta y talvez que te perdonara, pero me dolió tanto lo que hiciste que no abrí aquella puerta sino hasta el otro día. Tu carita acongojada me derritió y decidí volver a estar bien contigo.
Otro día no muy lejano recuerdo que te orinaste en el tapete y luego decidiste orinarte en el cuarto y me cogiste de malas pulgas y decidí entonces regalarte a las tías de tu hermano con las que él vive, pero al día siguiente me arrepentí y pedí que te devolvieran; peleábamos como madre e hija suelen muchas veces pelear.
Una anécdota que recuerdo mucho fue cuando nació tu hermanita humana, pues tú eras la consentida y en algún momento pasaste a un segundo plano, ya no dormías en nuestra cama sino en la tuya, ya todo el tiempo no te consentía porque el embarazo me lo impedía, tu olor me revotaba un poco y yo lloraba muchas veces pidiéndote perdón por tenerte aislada, creo que tú lo comprendías, cuando la bebé nació temía que tus pelitos le dieran alergia o la enfermaran, así que te mantuve alejada de ella. Alguna vez rompí la licuadora al ver que no sabía hacer una sopa para la bebé, me escondí en el baño para llorar y tu pausadamente te acercaste a mí y pusiste tus paticas en mis rodillas tal vez para calmarme, así que te abracé y te dí las gracias por tu comprensión, de nuevo intenté hacer la sopa a mano y cuchara y la hice mejor, la bebé comió porque tú me apoyaste en el proceso.
Tu hermanita humana con tan sólo 5 años te ha amado desde que te conoció y aunque a ti nunca te gustaron los niños jamás fuiste agresiva con ella, la acompañabas a comer y comías los pedacitos que ella te botaba a escondidas, cuando la regañaba, tú la acompañabas en su cuarto como señal de protección, te dejabas hacer todos los peinados que ella inventaba para ti y sé que también la amabas a tu manera.

FUISTE LA MEJOR DE LAS MEJORES
Hoy después de 10 años estoy aquí escribiéndote y viéndote morir de a poquito, en mi mente sólo pasan tantos recuerdos de momentos inolvidables contigo, jamás pensé verte así, decaída, tan delgada que todos tus huesos se ven, si querer comer ni recibir de mi mano nada, sin poderte parar para orinar o hacer popis, con tu mirada perdida y posiblemente pidiendo ir ya al cielo de los perritos, te hablo y te digo lo mucho que te amo, te pido perdón si alguna vez actúe mal o fui muy dura contigo, te digo gracias por todos los momentos que pasamos juntas y por todas las sonrisas que sacaste de mi rostro. Sólo pienso ahora ¿cómo le explico a tu hermanita humana que es tan pequeña que tú estas decidida a irte a otro mundo más tranquilo y posiblemente menos duro? ¿Cómo afronto tu pérdida de manera tranquila? Jamás pensé que decir adiós sería tan duro y tomar cualquier clase de determinación sería tan frustrante, jamás pensé que algún día envejecerías, jamás conté los años como suelen contarlos en tu especie, lo único que sé es que después de ti sólo quedará un vacío que no lo llenará ninguna otra mascota.
Tú eres y serás mi más fiel e incondicional amiga, confidente e hija perruna que jamás olvidaré ni dejaré de amar, estos recuerdos escritos y muchos más que vivimos juntas quedarán en mi mente, en mi corazón y en las fotos que nos sacamos juntas.
Gracias por regalarles amor y felicidad a mis hijos, a mi esposo y a mí y a todas aquellas personas que compartieron un ratito contigo.
Esta es una carta de despedida para mi amada hija perruna “Luna Fernanda” alias “Lunafer”. Hoy te digo adiós, pero no para siempre, seguro en el otro lado nos seguirás cuidando y me estarás esperando para de nuevo reencontrarnos.

Att. Tu madre humana Adry.


(Hoy 9 de mayo de 2019 en horas de la mañana, en tu lugar preferido, dormidita cerca de la ventana, tomando el sol y mirando al cielo, partiste para siempre al cielo de los perritos, junto a Dios)

Adryana Palomino

Directora General de Mujeresuna.com. Community Manager. Comunicadora Social, Periodista y Organizacional, egresada del Politécnico Grancolombiano.

Sitio Web: www.mujeresuna.com

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