Adryana Palomino Escrito por  - 322 Views

Aprendiendo a ser la mejor mamá del mundo

Este artículo va dedicado a todas las mamitas que sueñan cada día con ser las mejores mamás del mundo, cosa que posiblemente no pasará tan rápido y me incluyo yo en este tema. ¿Que por qué? 
Les contaré una historia…


Fui madre de un hermoso niño a los 19 años, me decían “la niña que tuvo el niño de la peluca”, porque mi pequeño nació con mucho pelito en su cabeza y a lo lejos se alcanzaban a ver unos enormes ojos azules grisosos, su nariz muy respingada y su boquita en forma de fresa que llamaba la atención no sólo a las enfermeras de aquel piso, sino a mi también mientras lo tenía entre mis brazos, pero tristemente ese momento paso tan rápido que por cuestiones de la vida no pudo criarse conmigo, lamentablemente muchas veces hay sacrificios dolorosos que como madre debes hacer para que tus desgracias no se conviertan en las de él y entonces tú decidas vivirlas sola y tratar de encontrar a toda prisa una solución para buscarle un mundo perfecto y así poder volver a estar juntos. El problema es que muchas veces no sabes cuanto tiempo te demoras en lograr eso y cuando lo haces termina siendo tarde para tu pequeño, ya no quiere estar contigo y está criado de una manera en que es imposible adecuarlo a ti, así que la mejor solución para no terminar como enemigos es vivir separados; una triste y amarga solución para una madre que quiere ser la mejor mamá del mundo.


Con tristeza en mi corazón y el convencimiento de que nunca más volvería a ser mamá por mi triste experiencia, conocí al amor de mi vida muchos años después, no a los 20, no a los 30 exactos y lo digo para las que aún no lo han conseguido, no se desanimen, porque el verdadero amor llega cuando menos lo esperas, así como la oportunidad de ser madre de nuevo, pero en nosotros no existía esa opción porque yo ya entraba en añitos, era una gran responsabilidad y mi triste experiencia no me lo permitía, en cambio decidimos adoptar una perrita y tratarla como un bebé, pero Dios tenía destinado otra cosa para mí y aunque yo me opusiera, él me tenia una tarea que debía cumplir a cabalidad estuviera de acuerdo o no. Así que después de casarme tres veces de diferentes maneras con mi mismo esposo (ritual, civil y católico) después de este último frente a Dios y durar 7 años juntos sin opciones de hijos, sólo bastaron unos cuantos días para darme cuenta de que estaba embarazada y que Dios de nuevo me había dado la oportunidad de no sólo ser madre, sino de serlo al 100% para cuidar de esa hermosa niña rubia, de ojos azules y sonrisa perfecta; mañana, tarde y noche y aprender poco a poco esta labor tan ardua, dolorosa, grandiosa y excitante de ser mamá y se preguntarán por qué describo esta labor con estas cuatros palabras ¿cierto?... Porque al principio no me acostumbraba a trasnochar, cambiar pañales, preparar teteros, intentar entender por qué lloraba, aprender a tranquilizarme cuando se enfermaba y no sabia hablar, intentar no llorar cada vez que la vacunaban y después más grandecita, poco a poco dejar de gritarla cuando no come o es desobediente, saber cuándo es necesaria una palmadita cuando daña cosas o es grosera, jugar cuando soy una vieja que no me gusta jugar, enseñarle a ser organizada, darle consejos cuando me lo pide y explicarle los por qué, las palabras, algunos actos cuando papi y mami se disgustan, a tener el tacto suficiente para hablarle de lo bueno pero más de lo malo que pasa en el mundo, verla dormir y despertar cada mañana escuchando su susurro y diciendo mami ven o tengo chichi o tengo sed, o simplemente preguntando por su papá que casi siempre está en su estudio esperando a que despierte para chantarle su beso de buenos días. Esto es más de lo que una madre vive a diario con su pequeño y cada día va aprendiendo cosas diferentes e inesperadas , cosas buenas y malas para solucionar de manera correcta con amor y valentía, para cada día aprender a ser la mejor mamá del mundo y por eso es que les digo que eso no pasará tan rápido, porque siempre desearemos y lucharemos por ser cada día mejores en lo que hacemos por ellos, para que su futuro sea el mejor y tengan una vida feliz y próspera.


Feliz día de las mamitas!

Adryana Palomino

Directora General de Mujeresuna.com. Community Manager. Comunicadora Social, Periodista y Organizacional, egresada del Politécnico Grancolombiano.

Sitio Web: www.mujeresuna.com

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