Adryana Palomino Escrito por  - 622 Views

Hubo una época...

Hubo una época donde las personas se podían tocar, abrazar o besar y NO pasaba nada.

Donde un actor podía escupir al otro porque el guion se lo exigía y NO pasaba nada.

Donde un deportista podía sudar y tocar la mano de otro y NO pasaba nada.

Donde un padre podía dar la hostia a un fiel y NO pasaba nada.

Donde un médico podía atender sin tapabocas y tocar al paciente sin guantes y NO pasaba nada.

Donde la que cocinaba podía probar los alimentos antes de servirlos y NO pasaba nada.

Donde se iba a una rumba y se pasaban el trago de uno a otro y NO pasaba nada.

Donde podías coger plata o monedas, el timón de tu carro, la puerta de tu casa o algún producto del supermercado sin tener que lavarte las manos cada 5 minutos y NO pasaba nada.

Donde los niños podían asistir a los colegios, revolcarse en el suelo, compartir alimentos, útiles y hasta los mocos y NO pasaba nada.

Donde podías saludar y hablarle al amigo, al vecino, o a tu propia madre a una corta distancia y NO pasaba nada.

Donde podías respirar el aire puro o contaminado de tu propia ciudad y NO pasaba nada.

Una época donde no sentías miedo, ni pánico, ni angustia de que alguna enfermedad te alcanzara para hacer de las suyas. Una época donde los tapabocas ni siquiera los usabas con las peores gripas que te daban y donde sólo te los colocabas para disfrazarte de médico o enfermera en una fiesta de disfraces.

Ahora miras atrás y ves una época que extrañas con todas tus fuerzas, te aferras a un pasado que ya no volverá y miras un futuro que no sabes ni siquiera que pasará.

Tus noches terminan en llanto viendo el rostro de tus hijos dormir o al hombre que amas y duerme a tu lado, sin saber que les depara.

Te miras al espejo una y otra vez antes de acostarte pidiéndole a Dios que te permita vivir lo suficiente para verlos crecer o llegar simplemente a vieja con el hombre que elegiste de compañía.

Hubo una época en que habían más carcajadas, más labios pintados, más secretos dichos, más palabras exaltadas, más dientes blancos o amarrillos por tomar tanto café o fumar uno que otro cigarrillo; más lenguas mordidas o compartidas en la boca de otros, más salivas sin rumbo y sin temor de exponerlas en cualquier sitio o en cualquier conversación, sin necesidad de que todo esto estuviera obligatoriamente tapado o vetado por un tapabocas de diferente material, color o estilo.

Hubo una época en que a pesar de las malas noticias todo tenía solución, todo pasaría o simplemente todo podría cambiar, pero esta época es diferente porque no sólo existe una pandemia que cada día se amaña en este mundo y nos aterroriza con sus muertos, una pandemia que tiene primos y hermanos que son peores que ella, aquellas cepas que no se sabe de dónde salen o quién las inventa, pero que al final no sólo logran amedrentarnos sino también acabarnos, exterminando poco a poco la vida de aquellos que quieren vivir y otros cuantos que sin merecerlo ni los toca, ni los mira.

Hubo una época… que aunque no era perfecta, era anhelada, una época que ya no volverá y que sólo Dios sabe cómo terminará.

Adryana Palomino

Comunicadora social y Periodista con conocimiento en Gerencia de la comunicación, Benchmarking, Competencias comunicativas e Inteligencia corporativa.

Sitio Web: https://www.mujeresuna.com
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