Adryana Palomino Escrito por  - 377 Views

Madre 100% después de los 40

Los tacones quedaron guardados en el armario, al igual que los sastres y las medias veladas; el maquillaje en la cartuchera y la lencería, empiezan a tener polvo después de estar tanto tiempo guardadas.

Las idas constantes a la peluquería se convierten en visitas esporádicas sólo para cuando hay una reunión especial o tal vez tu cumpleaños, para empezar un nuevo año arreglada y menos harapienta.

Olvidas por un momento que los años han pasado, pero los vuelves a recordar cuando miras tus manos llenas de pecas y una que otra nueva cana en tu cabeza. Te vuelves más intensa, más nerviosa al manejar y de paso al criar.

Los miedos se comienzan a activar con las noticias que ves en la mañana y que evitas en las noches para no soñar. Te comes las uñas de sólo pensar que algo a tus hijos o a tu familia le pueda pasar y le rezas a Dios noche y día pidiendo lo mismo para poder descansar.

Comienzan tus inseguridades de ser una buena mamá y mucho más si fallaste en el primer intento cuando eras joven, sin experiencia y sin saber cambiar un pañal.

Te sientas en una silla y comienzas a pensar qué hacer para el almuerzo, las onces y algo de cenar; escribes en una lista lo que debes de comprar, arreglas cada mañana tu casa y algo del desván.

Te tomas las vitaminas o sales a caminar, alguna cosa que alivie la rutina de tu hogar. Comienzas a hacer las cuentas y las deudas que pagar y calculas ya los minutos para ver a esa pequeña por la que dejaste todo, para sólo poderla criar.

Los días parecen repetidos porque todo lo haces siempre igual y cuando decides de nuevo volver a trabajar, te sientas frente a tu equipo para lograr hacer de nuevo un curriculum poco particular.

Te quedas de pronto en shock porque tu último trabajo fue hace más de 5 años y la experiencia que te exigen tal vez ya no es la misma a como lo hacías años atrás, pues lo has olvidado un poco, como cuando dejas de manejar.

Aquella carrera que hiciste con ganas y voluntad, hoy queda más que sumidas en lo que aprendiste cuando eras más joven y no te cansabas ni de estornudar.

De nuevo los miedos te comienzan a dominar y decides cerrar tu compu para intentar más tarde o después de almorzar, pero pasan muchos días y no lo vuelves a intentar.

Aquel miedo que sentías de ser madre y hacerlo mal, quedaron en el olvido porque tu pequeña crece, habla más de lo normal y sientes que este es tu trabajo, aunque no es remunerado con billetes, ni con cheques;

La vida te lo paga en especie, cuando tienes el privilegio de amar, cuidar y enseñar al 100% todo lo que en el camino ella debe aprender y saber sobrellevar.

Entiendes después de un tiempo el sacrificio de criar, de ser madre al 100%, una gran oportunidad, que pocas la tenemos y la sabemos valorar…

Pues dejas de tener billetes en el bolsillo o en la cartera con la que presumes ir de shooping y de paso ir a gastar, olvidando algo clave que es tiempo que nunca puedes recuperar.

Pero sólo lo entiendes cuando uno de ellos crece y no existe ni la más remota posibilidad de dedicarle ese tiempo, por obligatoriamente ir a trabajar, y con el paso de los años tu castigo será, una mirada reclamante, un dedo que te juzga y un tiempo que ya no tiene para ti, es sólo para los demás.

La culpa no es de ellos, tal vez mía por no entender que el sacrificio es más que un juguete, una fiesta o un pastel, tal vez por pensar en un futuro más grandioso o generoso y olvidar que en la vida hay cosas que sólo tienen una oportunidad.

Recuerdas aquel pasado que jamás podrás cambiar y de repente aparece ese Dios al que le rezas desde niña, él que siempre ha estado ahí para darte lo que un día le pediste en un papel y de nuevo te da el chance de volver a aprender de tus errores y lo que un día soñaste ser.

No olvides que ser madre es más que una obligación o un deber, si tienes más de 40 y de nuevo lo vuelves   a hacer, dedícate a hacerlo 100% sin reclamos, ni tristezas, ni delirios de grandeza, porque esta es tal vez la última oportunidad que tengas de disfrutar esta tarea, que sólo deja recompensas.

Los niños crecen tan rápido que ya mañana ni los recuerdas y a ellos sólo les interesa los momentos que tuviste y disfrutaste junto a ellos. No olvides jamás decirles lo mucho que los amas cada vez que ellos crezcan y armarles un álbum o un diario con todos los momentos bellos que pasaron juntos y en familia.

La vida es sólo una y no sabes hasta cuando la tengas, pero lo que sí es claro, es que si tienes hijos ahora que estás vieja, no te niegues la oportunidad de disfrutarlos al 100%, porque así como ellos llegan, un día al dar la vuelta ellos salen por la puerta, a hacer de su vida una aventura nueva.

Soy una mujer de 45 años que después de 20 años, 2 meses y 2 días decidió de nuevo ser madre, pero esta vez con la diferencia de arriesgarme a hacerlo al 100% después de los 40…

Adryana Palomino

Directora General de Mujeresuna.com. Community Manager. Comunicadora Social, Periodista y Organizacional, egresada del Politécnico Grancolombiano.

Sitio Web: www.mujeresuna.com

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